las brujas

¿Existe la brujería?

En pleno siglo XXI, el concepto de brujería podría haber quedado obsoleto, si nos dejamos llevar por lo que cuenta la ciencia, y por los cambios sociales y culturales que han vivido las sociedades. Sin embargo, hubo un tiempo en el cual la brujería reinaba en todos los ámbitos. La superstición, las maldiciones, el mal de ojo, los amarres, los conjuros y hechizos, han tenido mucho peso a lo largo de la historia. Verdad o simple superstición, es difícil responder a la pregunta de si realmente existe la brujería. Pero aunque la ciencia y los formalismos impuestos pretendan borrar de nuestra memoria que existe ese algo más, que se escapa al raciocinio del hombre, todavía quedan personas que buscan y recurren a la brujería cuando lo necesitan. Y todavía quedamos videntes y brujas buenas que ayudamos a la gente por medio de una habilidad especial de origen desconocido y que puede transformar la realidad y nuestro entorno. Por la parte que me toca debo afirmar que sí, existe la brujería, existimos las brujas. Aunque como habrás podido ver, somos muy diferentes de como nos describe la literatura. Vamos a dar un repaso por los orígenes de la brujería, sus fundamentos y algunos testimonios de que existe la brujería.

 

La brujería existe según la Biblia

Según cuenta la Biblia, la brujería existe. Es lo que se produce cuando una mujer realiza un pacto con el diablo a cambio del cual recibe una serie de poderes sobrenaturales. Tradicionalmente se decía que las brujas podían realizar proezas que nadie más lograba, como volar, aparecer y desaparecer, cruzar paredes, flotar en el agua, curar o causar enfermedades y transformarse en animales.

 

El término bruja surge en la Edad Media. Y significa demonio femenino. Sin embargo, antes de esa fecha ya existía la brujería y quienes la practicaban eran conocidas como adivinas o hechiceras. Las prácticas ocultistas se realizan desde el principio de los tiempos y, una poderosa razón justifica este afçán del ser humano por la brujería y es su deseo de dominar las fuerzas de la naturaleza.

 

La Iglesia no siempre fue enemiga de los brujos. Hasta el siglo XIII la brujería estaba permitida siempre y cuando no hiciera daño a nadie. Sin embargo, con la Edad Media, la visión de las brujas empeoró y comenzaron a ser perseguidas cruelmente y condenadas a la pena capital. Hace 30.000 años ya existían los magos y esta evidencia quedó plasmada en una pintura rupestre que fue encontrada en en siglo XIX. El retrato de este brujo pionero está guardado está en la cueva de Trois Frères, en Francia, y representa a un hombre con máscara de ciervo.

 

A medida que el hombre iba desarrollando habilidades y conocimientos, comenzó a practicar ritos que tenían como objeto de culto a la tierra y a las estrellas. Porque de ellas dependía el crecimiento de las cosechas.

 

Salud, amor y prosperidad. Brujería para hacer daño

El primero y principal ámbito de aplicación de la brujería era la salud. Curar enfermedades ha sido el deseo más antiguo. Enseguida surge también la brujería de amor, es decir,  la brujería para enamorar. También se ha codiciado la brujería para hacer daño.

 

En la actualidad, se busca la práctica de la brujería para atraer el amor, para recibir dinero, la brujería para separar parejas y, junto a la brujería para separar a 2 personas, los amarres y el mal de ojo. Todo cuanto nos preocupa, queremos arreglarlo a nuestro favor  a través de la magia.

 

Conseguir que lo que, en un principio parecía imposible suceda, tras realizar una serie de peticiones, ritos o conjuros, ha sido y es conocido como brujería.